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Las planchas o placas de arcilla se obtienen partiendo de una porción
de pasta a la que se le aplica una presión mediante un rodillo o
bien, usando dos reglas de igual grosor (3.1), poner pasta entre ellas y
pasar una tercera por encima de tal forma que allane e iguale toda la masa.
Si se necesitan varias planchas, deben hacerse todas seguidas, dejándolas
reposar durante un tiempo para que pierdan parte de su humedad y cojan cierta
consistencia a fin de poder manipularlas.
Después se cortan las distintas piezas (3.2), utilizando un estique
que tenga un borde afilado.
También se pueden utilizar estiques hechos de caña de bambú,
son fáciles de hacer y dan excelentes resultados.
Hay que vigilar que la humedad perdida no sea excesiva, pues la unión
entre las distintas planchas sería defectuosa y se rompería
en el proceso de secado o de cocción.
Todas las juntas se deben coser minuciosamente y reforzarse con un cordón
de arcilla que se soldará con barbotina (3.3).
Esta técnica da muy buenos resultados, pero resulta algo complicada
para los no iniciados, y para aquellos que no posean alguna experiencia.
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