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Los tipos de arcilla utilizados en alfarería, llamados terracotas (tierra
cocida), tienen unas características comunes:
- color rojo o amarillento. - textura porosa, debido a su alto componente
de hierro y otras impurezas minerales. - pasta compuesta por grano
fino y de gran plasticidad. - cuecen a baja temperatura entre 950º y 1100ª
C. Cuando la extraemos, este tipo de arcilla, del depósito o de los filones
natural, presenta unos colores rojizos, tendiendo al marrón, verdosos o grises
debido a la mayor o menor la presencia del óxido de hierro. Después de la primera
cocción o (bizcochado) el color varia. Las arcillas más conocidas de
este grupo son: La arcilla roja denominada así por su color,
tanto cuando húmeda como una vez cocida, debido a su alto contenido en hierro.
En la naturaleza nos encontramos con grandes cantidades de este tipo de arcilla,
la mayoría de las veces a flor de tierra, aunque, en muchas ocasiones, en su estado
natural, resulta una arcilla demasiado plástica, y contiene muchas impurezas naturales
y sedimentadas, por lo que hay que someterla a un lavado y decantado en depósitos
utilizados para este fin.
 Puede
darse el caso que, en el proceso de sedimentación, se hayan depositado muchas
calcitas o sales alcalinas solubles lo que la convertiría en una pasta inutilizable
para la cerámica. La arcilla azul, también pertenece a este grupo,
se denomina azul por su alto contenido en cal, aunque una vez cocida adquiera
un color amarillento. En su estado natural presenta un color azul grisáceo
y, sin lugar a dudas, resulta la pasta más plástica de todas. Tras la primera
cocción cambia su color por amarillento. La mayor parte de los alfareros rechazan
este tipo de pasta, aunque algunos utilizan una mezcla de las dos y, si en el
amasado no la mezclan demasiado, al cocerla, presenta unos colores interesantes,
aunque presenta el inconveniente de la rotura. | |
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