Gustave Courbet
L 'enterrament d'Ornans


 
Entierro en Ornans (1851) 3,15 x 6,68. Realismo.  Pintura al óleo. Musee d'Orsay, París

Esta obra es, junto con El Taller, la obra maestra de Courbet. En este caso se trata de representar con el mayor realismo un funeral, que podría ser el de un familiar (su abuelo materno). El hecho anecdótico se convierte en todo un acontecimiento social, con amplia representación del pueblo de Ornans, tanto personajes oficiales, como familiares.
La razón de presentarnos esta escena, hay que buscarla en la misma idea que justifica al realismo. La copia en directo, la crónica social, el naturalismo que se acerca a la anécdota y a la crítica social. Un perro no es un objeto "representable" en un entierro, pero, por qué no puede aparecer ese animal dentro de un grupo humano numeroso. Un romántico buscaría una mayor idealización para resaltar el momento de dolor de los participantes, un mayor respeto por las costumbres religiosas, y  no permitiría los gestos distraidos, ni la presencia del perro. 
El entierro no parece provocar tampoco una sensación de dolor entre los vecinos. Nadie presta demasiada atención a la ceremonia y hasta el enterrador parece impaciente por terminar.  Es notorio hasta en nuestro tiempo, la naturalidad con la que en los pequeños pueblos se despide a uno de sus vecinos. Una ceremonia formal más.
La obra también es un retrato colectivo, está representado en pleno el pequeño pueblo de Ornans. El grupo no es homogéneo ni su reparto es simétrico, destacan a la izquierda la mayoria de las autoridades civiles y eclesiásticas, reconocibles por sus atuendos, y en la derecha el resto del pueblo, familiares y vecinas, ataviadas con el vestido "para la ocasión". Al fondo el paisaje, triste, de un atardecer, en el que domina la cruz procesional. 
El color predominante es el negro, ese negro betún que tanto horrorizaba a los académicos y que estaba casi prohibido en las paletas de los pintores. El resto de los tonalidades, varía entre el blanco y los rojizos empleados en las ropas, y los tonos ocres, verdes y grises del paisaje.
La composición presenta una forma de friso, como una preparación fotográfica, (en las primeras fotos había que posar a veces durante horas, para impresionar la placa). 
Cuando la fotografia comienza a extenderse como un método fiel de reproducir la realidad, el realismo sigue confiando en la reproducción exacta, para no falsear esa realidad. Aquello que otros ocultan o distraen por su escesiva crudeza, es para Courbet un motivo de orgullo.
En el fondo hay una tremenda influencia de las nuevas corrientes científicas, políticas y de pensamiento en el desarrollo de la pintura realista. El positivismo, que nace en este siglo, se basa en la observación directa y en la experimentación, para todas las actividades humanas. La Revolución Industrial provocaba desigualdades y enfrentamientos sociales, que el arte "académico"parecía ignorar. Courbet está directamente implicado al igual que Millet, en esas nuevas corrientes de pensamiento, colaborando con movimientos revolucionarios.
El cuadro no fue aceptado durante la Exposición Internacional de París de 1855. Courbet y otros compañeros, reaccionaron organizando una exposición paralela llamada el Pabellón del Realismo, que tuvo más resonancia que las obras "oficialistas".


Más información
Ficha del Entierro de Ornans
Listado cronológico del Museo de Orsay