| Entierro en Ornans (1851) 3,15 x 6,68. Realismo. Pintura al óleo.
Musee d'Orsay, París
Esta obra es, junto con El Taller, la obra maestra de Courbet. En este
caso se trata de representar con el mayor realismo un funeral, que podría
ser el de un familiar (su abuelo materno). El hecho anecdótico se
convierte en todo un acontecimiento social, con amplia representación
del pueblo de Ornans, tanto personajes oficiales, como familiares.
La razón de presentarnos esta escena, hay que buscarla en la
misma idea que justifica al realismo. La copia en directo, la crónica
social, el naturalismo que se acerca a la anécdota y a la crítica
social. Un perro no es un objeto "representable" en un entierro, pero,
por qué no puede aparecer ese animal dentro de un grupo humano numeroso.
Un romántico buscaría una mayor idealización para
resaltar el momento de dolor de los participantes, un mayor respeto por
las costumbres religiosas, y no permitiría los gestos distraidos,
ni la presencia del perro.
El entierro no parece provocar tampoco una sensación de dolor
entre los vecinos. Nadie presta demasiada atención a la ceremonia
y hasta el enterrador parece impaciente por terminar. Es notorio
hasta en nuestro tiempo, la naturalidad con la que en los pequeños
pueblos se despide a uno de sus vecinos. Una ceremonia formal más.
La obra también es un retrato colectivo, está representado
en pleno el pequeño pueblo de Ornans. El grupo no es homogéneo
ni su reparto es simétrico, destacan a la izquierda la mayoria de
las autoridades civiles y eclesiásticas, reconocibles por sus atuendos,
y en la derecha el resto del pueblo, familiares y vecinas, ataviadas con
el vestido "para la ocasión". Al fondo el paisaje, triste, de un
atardecer, en el que domina la cruz procesional.
El color predominante es el negro, ese negro betún que tanto
horrorizaba a los académicos y que estaba casi prohibido en las
paletas de los pintores. El resto de los tonalidades, varía entre
el blanco y los rojizos empleados en las ropas, y los tonos ocres, verdes
y grises del paisaje.
La composición presenta una forma de friso, como una preparación
fotográfica, (en las primeras fotos había que posar a veces
durante horas, para impresionar la placa).
Cuando la fotografia comienza a extenderse como un método fiel
de reproducir la realidad, el realismo sigue confiando en la reproducción
exacta, para no falsear esa realidad. Aquello que otros ocultan o distraen
por su escesiva crudeza, es para Courbet un motivo de orgullo.
En el fondo hay una tremenda influencia de las nuevas corrientes científicas,
políticas y de pensamiento en el desarrollo de la pintura realista.
El positivismo, que nace en este siglo, se basa en la observación
directa y en la experimentación, para todas las actividades humanas.
La Revolución Industrial provocaba desigualdades y enfrentamientos
sociales, que el arte "académico"parecía ignorar. Courbet
está directamente implicado al igual que Millet, en esas nuevas
corrientes de pensamiento, colaborando con movimientos revolucionarios.
El cuadro no fue aceptado durante la Exposición Internacional
de París de 1855. Courbet y otros compañeros, reaccionaron
organizando una exposición paralela llamada el Pabellón del
Realismo, que tuvo más resonancia que las obras "oficialistas". |