Marià Fortuny 
La Vicaria

Autor: Maria Fortuny. Reus (1838 - 1874)
Tipo de obra: Oleo sobre tela
Estilo:Realismo
Cronología: 1870
Localización geográfica:

Formación del autor:
Formado en la escuela de los nazarenos, recibe grandes influencias de su estancia en Roma, donde copia a los clásicos renacentistas y barrocos, hasta que reacciona para crear su propio estilo. La Diputación de barcelona le envia a África para que tome apuntes sobre la guerra y allí recoge esperiencias para pintar una de sus obras más vistosas: La batalla de Tetuan. Al igual que Delacroix, descubre la luz y el color del continente africano y esa influencia ya no le abandonará en el futuro. Un breve paso por Madrid le permite estudiar la pintura del Prado, las composiciones de grupo de Velazquez y Goya le influirán para otra obra de gran envergadura; La Vicaría que presentaría en París en 1870.

Técnica y estilo:
La Vicaría supone la incorporación de la pintura española a las corrientes francesas y europeas de moda durante el Segundo Imperio Napoleónico; la grandilocuencia de la pintura de raíz neoclásica y de la pintura de carácter histórico crean una oposición entre los artistas que buscaban escenas más relacionadas con la realidad. La burguesia se convierte en la principal fuente de mecenazgo y con ello en la protagonista de las obras, por la gran cantidad de retratos y de representaciones en las que se reflejan sus actos, ceremonias y fiestas.Las preferencias en la elección del asunto y en las indumentarias se inclinan hacia el siglo XVIII aunque se imita en la pintura de género sobre todo la obra de los pintores holandeses del siglo XVII.

Iconografía:
Marià Fortuny alcanza la cumbre de este género en toda Europa con la Vicaría, se convierte en un ídolo de los artistas y de la sociedad parisiense de inicios de los 70. La escena de la Vicaría, reune a clérigos, cortesanos, toreros, que acompañan la boda del autor, con sumo ciudado en la composición, casi llegando al miniaturismo. En la puesta en escena se puede recibir el influjo de la obra de Goya. El cuadro fue preparado con enorme cuidado, y para ello el autor, realizó varios bocetos en sus estancias en Roma, y ya en París terminó con las poses directas de sus amigos, familiares y conocidos. La presentación de la obra en 1870 fue el acontecimiento del año y los críticos y artistas no repararon en elogios.