Théodore Géricault
El rai de la Medusa

Jean-Louis André Théodore Géricault (1791-1824)
Tipo de obra: Óleo sobre lienzo 4,90 x 7,15 m.
Estilo: Pintura romántica
Cronología: 1818-1819
Localización geográfica: Museé du Louvre, París
Planteamiento de la obra:
Después de algunas obras donde comienza a marcar diferencias en relación con los modelos oficiales, especialmente por su tendencia colorista, el 1819 presenta la famosa pintura la balsa de la “Medusa”, donde abandonaba la calma clásica y se lanzaba al contacto directo con la  actualidad  inmediata de un acontecimiento que había emocionado  a la opinión pública. Se trata, sencillamente, de un cuadro-manifesto en el cual se subraya vigorosamente el movimiento como cualidad  pictórica.  Géricault sintetiza en esta obra culminante la mentalidad  y la forma de trabajar del artista romántico. Un triste acontecimiento, un naufragio y las peripecias de los náufragos, van a poner en funcionamiento su lúcida imaginación.
El cuadro, una gran obra monumental, surge de los estudios del autor sobre los modelos de Miguel Ángel. Cuenta la historia del Medusa, un navío enviado por el gobierno francés a senegal, que naufragó en julio de 1816. Después de abandonar el barco, los ciento cuarenta y nueve pasajeros se apiñaron en una balsa remolcada por los botes de los oficiales. El cable se rompión y la balsa quedó a la deriva. Sólo cincuenta pasajeros pudo rescatar el bergantín Argus, tras haber padecido el tormento de la sed y el hambre bajo el sol ecuatoriano.
El incidente obsesionó al artista, y lo utilizó como ejemplo del trágico conflicto que existe entre el hombre y la naturaleza. Consciente, como casi toda la sociedad de su época, de que el naufragio se había producido por un conjunto de errores cometidos por las autoridades, colabora en las protestas políticas y se decide a pintar un cuadro-denuncia. La incompetencia del capitán produjo un escándalo político, pues éste debía el nombramiento a su apoyo a la monarquía. Géricault entrevistó a los supervivientes, leyó los hechos en los periódicos, e incluso pintó los cuerpos de criminales guillotinados en un intento por lograr mayor veracidad. Encarga una maqueta igual que la balsa utilizada y visita los hospitales para dibujar los gestos de los moribundos. Su investigación particular no tenía precedentes hasta entonces.
Aspectos técnicos y estilísticos:
El resultado final, obtenido después de innumerables bosquejos y composiciones preliminares, no fue de ningún modo una pintura realista. Géricault eligión el momento en que el bergantín se ve por primera vez en el horizonte. Además la composición surge de una oleada de figuras agonizantes en forma piramidal, que se elevan por encima del mar amenazador y culmina con dos hombres que agitan sus ropas.
Las formas ayudan a producir sensación de tragedia, los cuerpos están violentamente contrastados por la luz, la composición es asimétrica y profunda, abierta, produce una sensación de desequilibrio, predominan las líneas rectas, inclinadas, pero en dos diagonales; el color gana siempre al dibujo y el movimiento se desborda con furia.
El cuadro es en esencia una réplica de otras obras suyas, como el oficial de la Guardia Imperial, donde se observa la lucha entre el hombre y la naturaleza, el violento caballo del oficial es aquí sustituido  por la bravura de un mar agitado, mientras que los cuerpos desgarrados de  los supervivientes nos recuerdan los magníficos frescos del Juicio Final de Miguel Ángel.
La  influencia de Rubens, Caravaggio y Miquel Ángel es palpable en el tratamiento de la luz y de los cuerpos; su composición recuerda los clásicos: grandes diagonales y una estructura piramidal. péro el mismo tema del naufragio, el sufrimiento, las emociones, el ritmo y los tonos son únicamente fruto de su mentalidad  romántica. Así plasma el momento de máxima tensión: los superviventos ven en la lejania un barco y agitan frenéticamente sus vestidos mientras el mar embravecido los oculta a la vista de aquel.
Aspectos iconográficos:
El cuadro refleja una significación profunda del pensamiento romántico: la contradición permanente en la vida entre la esperanza del deseo y la desesperación de los hechos. Efectivamente, la actitud romántica, se basa sobre todo en el sentimiento y en la intuición. Para los románticos, si nos fiamos de nuestros sentimientos y de nuestros instintos, resulta bien claro que buscamos en todos los momentos de la vida motivos para la esperanza. Siempre tenemos proyectos e ilusiones, que suponen el mensaje profundo de estas pinturas.
Géricault no vuelve a pintar ninguna obra de este carácter; pasa los últimos años en Inglaterra, donde cultiva la pintura de caballos y el retrato, y donde recibe la influencia de Turner y de Constable.