| Óleo sobre lienzo, 1857; 83,5 cm x 111 cm. Museo de Orsay
de París (Francia)
La principal escuela de formación de Millet es Barbizon, donde
permanece durante veintidos años, pintando paisajes y escenas rústicas
de trabajadores y campesinos. Millet pertenece a un un movimiento Realista
que se justifica en este contacto con la naturaleza.
Al igual que otras obras realistas, y lo mismo que pasará más
tarde con los impresionistas, cuando fue presentado al público,
este cuadro desencadeno una gran polémica. A los críticos
de la época no les agradaba el hecho de que los campesinos fueran
representados como héroes, y de que gentes anónimas fueran
el tema principal de un cuadro.
La evolución del paisaje es uno de los aspectos más significativos
de la pintura francesa en el siglo XIX. Millet y muchos de sus contemporáneos
pintaron el paisaje en su estado natural, omitiendo los conceptos académicos
e históricos de David y sus seguidores. Millet pinta la vida sencilla
del labriego en los campos con una profunda simpatía y comprensión,
como hasta entonces no había existido. Aquellos campesinos son su
propia gente, y Millet los describe conn sinceridad y dignidad. Esta simpatía
por el oprimido, por el humilde, desata las críticas de los académicos,
y de algunos burgueses que le identifican incluso con las ideas socialistas
y revolucionarias de las comunas. Identifica el trabajo rural con la Naturaleza
y le atribuye un cierto carácter religioso, ("El Ángelus").
En "Las Espigadoras" el pintor presenta a los campesinos en la época
de la siega y la recolección. En primer plano, tres mujeres, agachadas
recogiendo el grano; el aspecto es de imagen-documento, son personas reales,
aunque anónimas, ataviadas con las ropas comunes de los campesinos
franceses, quizá de la misma zona de Barbizon, o de Fontaineblau,
donde el mismo pintor vivía. Más al fondo podemos ver los
almieres, la carga de la carreta, un rebaño con su pastor a caballo,
y los tejados de las casas del pueblo vecino. La luz intensa, incrementada
por los colores, ocre y amarillo crean esa atmósfera, entre natural
e idealizada, que para algunos autores es un precedente del Impresionismo.
Aunque el artista no se interese aún por ese tipo de conceptos ya
que su deseo es criticar las duras condiciones de vida de los campesinos.
Estamos ante una transformación de una granja de Barbizon en
una simulada batalla entre clases. Todo está pleno de simbolismo.
El duro trabajo de estas campesinas para llenar los graneros de los propietarios,
que, quizá en la distancia observan el proceso del trabajo. Las
Espigadoras llegan a ser una inspiración nacionalista para el pueblo
francés. Se pueden observar, ellos mismos en el papel de las trabajadoras,
oprimidos por el poder burgués. |