Templo
dedicado a la diosa Atenea. Acrópolis de Atenas
Arquitectos y constructores - Iktinos y Kalikrates, con la supervisión
general del escultor Fidias
Cronología - 447 - 438 aC. Estilo y órden: Dórico
clásico
La
vista inicial del Partenón, tanto para el fiel que iba
a orar como para el visitante casual, desde la esquina noroccidental
debió ser tan clara y abierta como lo es ahora. La gran
estructura, vista en su plena majestad cúbica al mismo
tiempo desde delante y desde un lado, debía parecer como
si creciera de modo natural sobre su pedestal rocoso. La ligera
inclinación hacia el interior de las columnas exteriores,
que disminuye cuanto más se acercan hasta el centro de
la fachada occidental, produce el efecto de aumentar la apariencia
real de la altura del edificio por encima de nosotros cuando nos
acercamos desde la puerta de entrada, considerablemente inferior,
y podemos suponer que eso es lo que pretendían los arquitectos.
La colosal estatua de bronce que hizo Fidias de la Atenea Promacos
-forjada con las armas fundidas de los persas derrotados, armada
con casco dorado y pectoral, con espada y con escudo, y visible
desde alta mar-, debió dar la impresión de flanquear
y proteger este santuario dedicado a la deidad tutelar de la ciudad
y de los atenienses.
Se pensó en alguna ocasión que la vista del Partenón
desde la vía sacra que pasaba por la puerta de entrada,
estaría parcialmente bloqueada por varias construcciones
intermedias. En realidad, la pequeña estructura columnada
visible en el modelo directamente delante y a la derecha de Partenón
es un propileo o puerta, y su forma y tamaño reales siguen
resultando dudosos. Todavía más importante es el
hecho de que las recientes investigaciones arqueológicas
realizadas por John J. Dobbins y Robín F. Rhodes hayan
demostrado que el ala proyectada para el santuario de Artemisia
Brauronia, cuyo muro oriental era compartido por la Calcoteca
(almacén de bronces), tal como se ve tanto en el modelo
como en el plano, constituye la fase arquitectónica final
del santuario, construida después del Partenón.
Por tanto, aunque el ala proyectada impidiera la vista en una
fecha posterior, no lo hacia cuando el Partenón fue construido.
Desde un punto de vista moderno, las otras vistas del Partenón
no se hallan tan felizmente resueltas. La columnata meridional
estaba demasiado cercana a la rampa para permitir una visibilidad
adecuada, pero incluso ese hecho tenía la ventaja de dirigir
la vista de cualquiera que bordeara el templo por el sur hacia
el friso que rodeaba la pared de la cella. La columnata septentrional,
por su parte, estaba favorecida por un área amplia y abierta,
pero el espacio situado ante la fachada oriental, la entrada principal,
era demasiado limitado para permitir lo que podríamos llamar
una buena visión. Evidentemente, los griegos pudieron concebir
a su plena satisfacción una imagen mental del edificio
en toda su complejidad a partir de las sucesivas visiones fragmentadas.
Pero las formas arquitectónicas cristalinas de los edificios
de Pericles, incluso en su actual estado ruinoso, se elevan con
ejemplar majestad por encima de la ciudad y de la estrecha llanuras
y como si hubieran sido situados sobre la gran roca por una mano
divina, compiten con las montañas circundantes sin reconocer
las limitaciones de la naturaleza, salvo en los casos en que,
precisamente, se sirven de ellas para realzarse.
La mayoría de las estructuras más pequeñas
de la Acrópolis sólo se conocen a través
de las excavaciones, y las estatuas que las adornaban se han perdido
para siempre, sin dejar rastro. El Partenón se conservó
durante siglos como edificio religioso: primero iglesia bizantina,
después católica, después mezquita con su
correspondiente alminar o minarete. Aunque el interior del edificio
sufrió reiteradas transformaciones, el exterior permaneció
intacto con todas sus esculturas hasta 1687. En esta fecha los
turcos, en guerra contra los venecianos, convirtieron el templo
en polvorín. Un mortero veneciano alcanzó el edificio
y la explosión resultante hizo volar su parte central.
Los venecianos, por su parte, también contribuyeron a su
destrucción cuando, al intentar arrancar las estatuas del
frontón, éstas cayeron contra el duro suelo y se
rompieron. En 1801-1803 Thomas Bruce, Lord Elgin, un diplomático
inglés, salvó lo que quedaba de la ornamentación
original y trasladó las estatuas y los relieves a Londres.
En el siglo actual se ha restaurado la columnata norte con sus
tambores originales y se ha empezado a trabajar en la columnata
sur.
Pericles encargó la dirección de todos sus proyectos
artísticos a Fidias, prefiriéndolo a los grandes
escultores de figuras atléticas: Mirón y Policleto,
que estaban en su mejor momento. Parece que fue Íktinos
el principal responsable del proyecto del Partenón, trabajando
asociado con Kalikrates. La construcción empezó
en el año 447 y se terminó en sólo nueve
años, excepto la ornamentación escultórica,
que se colocó en el año 432 aC. Iktinos utilizó
los cimientos del templo primitivo de Atenea, aunque hubo de ampliarlos
necesariamente para su nueva estructura, que no se denominó
el Partenón hasta mucho más tarde (parthenos significa
virgen, y alude a Atenea).
Aunque las dimensiones del gran templo, como proclaman enfáticamente
las inscripciones, no eran mucho más grandes que las del
templo de Zeus en Olimpia, debió parecer, en el momento
en que fue construido, mucho más grande. Es un templo dórico
regular que difiere de la mayoría de sus predecesores por
tener ocho columnas, en vez de seis, en los lados cortos, y diecisiete,
en lugar de trece, en los lados largos. Las columnas son mucho
más altas en proporción a su grosor que las dóricas
primitivas y contribuye a subrayar su esbeltez la disminución
del éntasis, de la proyección de los capiteles y
de la masa y del peso del entablamento.
Una
ojeada al templo de Hera I en Paestum demuestra lo mucho
que evolucionó la arquitectura griega en poco más
de un siglo. El maravilloso sentimiento de unidad orgánica,
de armonía y gracia que experimentan los visitantes
del Partenón deriva de los infinitos refinamientos
introducidos en el tratamiento de los tradicionales elementos
del orden dórico.
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(Vistas
de los templos de Paestum, Italia)
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El
nombre de Partenón, lo recibe mas tarde en honor a Atenea
Parthenos (virgen - protectora), resulta un templo dórico
octástilo, con diecisiete columnas en los laterales (en
lugar de las seis y trece que eran comunes). Las columnas son
más altas de lo habitual en otros templos dóricos
(Paestum) lo que contribuye a subrayar su esbeltez, además
se han empleado recursos visuales para armonizar aún más
el conjunto; para evitar la sensación de hundimiento del
estilobato, este se curva hacia arriba varios centímetros
en su parte central; las columnas se inclinan progresivamente
hacia el interior según nos acercamos a las esquinas, y
los intercolumnios se hacen progresivamente más cortos
según nos aproximamos a los extremos. Estas correcciones,
incluso las más mínimas, no son perceptibles a primera
vista, pero han sido rigurosamente medidas y juegan un papel decisivo
en el efecto total del edificio, construido en mármol blanco
del Pentélico, hasta las tejas.
Por ejemplo para evitar la sensación óptica de hundimiento
que produciría el estilobato perfectamente horizontal,
éste está curvado hacia arriba, varias pulgadas,
en la parte central; las columnas se inclinan progresivamente
hacia el interior según nos vamos acercando a las esquinas,
y los intercolumnios se hacen progresivamente más cortos
según nos aproximamos a los extremos. Estas correcciones,
incluso las más mínimas, que no son perceptibles
a primera vista y que han sido rigurosamente medidas, juegan un
papel decisivo en el efecto total del edificio, construido en
mármol del Pentélico, hasta las tejas.
La decoración era la más completa de todos los templos
griegos, los frontones este y oeste estaban decorados con figuras
de tamaño mayor al real; noventa y dos metopas esculpidas
en altorelieve, un friso continuo de 168 m. de estilo jónico
recorría la estructura superior de las paredes que cerraban
el templo. El colorido era espectacular, los triglifos pintados
de azul y blanco, el fondo del tímpano de azul brillante,
el fondo de las metopas y del largo friso de rojo, en las figuras
se pintaban los ojos y el cabello y algunos elementos eran de
metal.
En el interior de la cella ó naos, de una sola entrada
(por el Este) se encontraba la espectacular estatua de Atenea,
obra de Fidias. la cubierta arquitrabada se apoyaba en dos filas
de columnas dóricas superpuestas. El opistodomo se empleaba
para guardar el tesoro, aquí la cubierta se apoya en cuatro
columnas jónicas, las primeras que se usaron en un templo
de Atenas.
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