El retablo de Albesa está dedicado a Santa María y se le considera el más inportante
de uno de los dos grupos de la llamada Escuela de Lérida. Representa ocho escenas de
la virgen y Jesús, en dos grupos de cuatro, separados por columnas con figuras.
Durante la guerra civil se rompieron cabezas, manos, etc... Nos faltan los cuerpos
de la Madre de Dios y del niño Jesús, que estaban en el centro. Se han conservado fotos
y textos donde se ve como era antes el retablo.
La parte superior es un grupo de pináculo con ángeles que muestran el símbolo de la
pasión. Todo el retablo tiene una estructura típica de la arquitectura gótica.
Seguramente se ha desmontado y se ha vuelto a armar diversas veces, y la disposición
actual puede que no sea la misma que tenía cuando se hizo.
Los retablos del que podemos llamar Maestro de Albesa, a diferencia de los leridanos,
daban más importancia a la estructura que a las figuras. De este estilo son también los
de San Bartolomé de Cubells, Áger, Albalate de Cinca y Avigaña.
Entrevista al párroco de Albesa, Jose Mª Tarragó.
¿De qué Siglo y a qué estilo pertenece?
El retablo es del Siglo XIV. Pertenece al gótico de la escuela leridana.
¿Cuánto dinero costó restaurar el retablo?
Costó medio millón de pesetas, sólo montarlo en Albesa y dos millones de pesetas
la restauracción que pagaron entre el ayuntamiento y la parroquia.
¿Cómo lo limpiaron, y dónde?
Empezaron a limpiarlo aquí en ALBESA. Vieron que había dos capas de pintura y lo
llevaron a San Cugat del Vallés, al colegio de los Jesuítas. El director del taller
es José Xarrier Amics.
¿Cómo lo transportaron a Lérida?
Con carros y paja despúes de la guerra y lo transportaron para que no lo rompieron.
¿Quién rompió cabezas, brazos, etc... del retablo y por qué?
Fue en tiempos de la guerra, en el año 1936, porque lo querían destruir.
¿Por qué antes se hacían tantos retablos?
Los retablos se hacían por tres motivos: era una forma de hacer catecismo, por
veneración de la gente y como motivo ornamental.