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Filosofia 2
Aristóteles 2: la acción humana.
 
 

 


 

 

 

 

 

1. El ser humano: el alma y sus funciones.

1.1 El alma:

  • Diferencia entre los seres animados e inanimados. El alma es el principio de vida de los seres animados.

  • Concepción hilemórfica de los seres vivos: la forma es el alma, la materia el cuerpo.

  • Carácter indisoluble de los seres vivos (si el ojo fuera un ser vivo la visión sería su alma).

  • Negación de la inmortalidad del alma y de la teoría platónica de las reencarnaciones.

  • Además del alma corruptible, que es forma y acto del cuerpo, Aristóteles admite la presencia en el hombre de un Entendimiento incorruptible inmortal. Este entendimiento no es personal, sino que es el mismo para todos los hombres. ¿Es acaso Dios? ¿Cómo está presente en el hombre? Los escritos de Aristóteles no nos permiten una contestación definitiva a estas preguntas.

1.2 Las funciones del alma:

2. La acción humana: la felicidad y la virtud.

2.1 La felicidad.

  • La ética aristotélica es finalista. Todos los seres tienden a realizar su propia forma, es decir, su naturaleza o finalidad. La forma del ser humano es el alma racional, y su finalidad es la felicidad, que se consigue a través de una vida contemplativa, dedicada al saber.

  • Lo que no puede procurar la felicidad: todo aquello que no es un bien en sí mismo, sino un medio para conseguir otro bien.
    • Los placeres; la vida dedicada a los placeres exclusivamente es una vida de esclavos o de bestias.
    • Los honores: los honores dependen del reconocimiento de los demás, no de uno mismo; son la prueba de la virtud (deberían ser considerados una consecuencia no buscada, no una finalidad).
    • Las riquezas: son medios para conseguir otras cosas. Una vida dedicada a conseguir riquezas es una vida absurda.
    • Sin embargo, para Aristóteles, la felicidad tampoco es, como para Platón, un bien trascendente  y realizado en otro mundo, sino un bien que es realizable y actuable por el hombre y para el hombre.

  • Lo que sí es la felicidad, como bien supremo de la conducta moral:
    • La felicidad se basa en la actividad específicamente humana, aquella que se deduce de la forma propia de la naturaleza humana. Por ello Aristóteles define la felicidad como “la actividad del alma según la virtud”.
    • La virtud que caracteriza al alma humana es la razón. La racionalidad es el areté del ser humano, de la misma manera que la visión lo es del ojo, o la audición lo es del oído.
    • Por ello la felicidad humana no puede ser simplemente vivir (vegetar), ni sentir (animales).

 

2.2 Las virtudes éticas.

  • Las “virtudes dianoéticas” son aquellas que permiten pensar bien:
    • El arte (techné): capacidad de saber hacer o producir de manera racional.
    • La sabiduría (sofia): comprensión de la realidad mediante la razón contemplativa.
    • La ciencia (episteme): conocimiento objetivo de lo que es universal y necesario y que, por lo tanto, es demostrable.
    • La inteligencia intuitiva (nous): la habilidad de captar los principos más generales y axiomas de las ciencias.
  • Si las virtudes dianoétiques tenían que ver con nuesttra manera de reflexionar y de conocer, las “virtudes éticas” tienen que ver con la manera de actuar en el mundo. La virtud es la vía media entre dos extremos, es decir la justa proporción. No hay virtud cuando hay exceso o defecto.
    • Con respecto a un sentimiento (p.e. la ausencia de temor) el exceso será la temeridad, el defecto la cobardía y la virtud el valor.
    • Con respecto a una acción (p.e. dar dinero) el exceso será la prodigalidad, el defecto la tacañería y la virtud la liberalidad.
    • Con respecto a los placeres o las pasiones, el exceso será la intemperancia o libertinaje, el defecto la insensibilidad y la virtud la templanza.

  • El justo medio es determinación de la racionalidad (arjé específicamente humano): afirmación de la racionalidad sobre la irracionalidad, el peras (límite) sobre el apeiron (lo ilimitado), el cosmos sobre el caos, la primacía de la forma sobre la materia.

2.3 La voluntad.

  • Crítica al intelectualismo moral: en las acciones humanas no sólo interviene el conocimiento, sino también la voluntad. Una cosa es conocer el bien y otra actuarlo y realizarlo (pasar de la potencia al acto).

  • La deliberación es el análisis de los medios, la elección es la opción por alguno de ellos como el más correcto para alcanzar determinado fin, pero es la volición la que determina el fin.

  • Problema: una persona es virtuosa porque actúa bien, pero para actuar bien ha de ser virtuosa. Dificultad para reconocer aquel principio que en nosotros nos permite elegir correctamente: el libre albedrío. Esta idea comenzará a desarrollarse a partir del cristianismo.

 

3. Síntesis: la naturaleza humana.

  • El ser humano es un animal racional, moral y político o social por naturaleza.

  • Es racional porque la forma del individuo humano –aquello que determina su naturaleza y su finalidad- es la razón; esta forma es lo que le diferencia de los demás animales y de los vegetales.

  • Es moral porque, a diferencia del resto de las especies animales, está dotado de lenguaje, no se comunica mediante ruidos, ni para manifestar solamente sus deseos o sus rechazos. El lenguaje humano es un lenguaje moral: nos permite decir y pensar lo que es bueno y lo que es malo, lo que es preferible de lo que no lo es, nos permite tomar decisiones, es expresión del hecho de ser seres libres. Los animales actuan por instinto, no son libres; los humanos son libres por naturaleza; algunos humanos, como los esclavos,  son capaces de entender su razón pero no pueden ejercerla libremente.

  • El ser humano es racional por naturaleza, pero esto no significa que los individuos la desarrollen necesariamente. La racionalidad es la forma humana, pero esta forma deberá actualizarse en determinadas condiciones. Estas condiciones están dadas por la vida en sociedad, por el Estado y las leyes (El Estado provee el entorno adecuado para que el hombre desarrolle su naturaleza). Sólo los dioses y los animales no necesitan vivir en sociedad. Los animales porque su “sociabilidad” es gregaria, está determinada por los instintos, no contiene la individualidad; los dioses porque son autosuficientes.

  • La ética está subordinada a la política, el bien del individuo al bien de la ciudad. Concepción helénica: el individuo es plenamente humano en tanto que ser social, es decir como ciudadano.

  • Aristóteles yuxtapone phisis a nomos. Continua la tradición de Sócrates y Platón con su enfrentamiento al relativismo moral y al convencionalismo jurídico de la sofística. El pensamiento aristotélico se proyectará en el futuro llegando hasta nuestros días a través de la idea de ley natural.

  • La naturaleza humana incluye los rasgos esenciales (formales) de los demás seres vivos (vegetación y sensibilidad), pero es la racionalidad la que lo especifica. Esta concepción de la  naturaleza humana fundamenta su concepción moral. La virtud está dada por la preeminencia de la racionalidad sobre los deseos y las necesidades (no siempre lo que deseamos es lo que nos conviene). Esta racionalidad se manifiesta en la idea de moderación (el justo medio), que podría ser equivalente a la idea de equilibrio en Platón. La actualización de la forma racional humana es la manera de conseguir la felicidad.

  • Aristóteles no es dualista. El alma es la forma de la materia corporal. Si el ojo fuera un animal la visión sería su alma. En este sentido el alma sería el principio de vida (todos los seres vivos tienen alma), también la función o finalidad específica (vegetativa, sensitiva o racional), y su única manera de manifestarse es de forma corporal. (Si acaso, se podría preguntar si el pensamiento, la función cognitiva, podría tener una manifestación no corporal).

  • Aristóteles tiene mucho más en cuenta al individuo real y concreto que Platón. Sin embargo su concepción de la naturaleza humana no llega a perfilar la singularidad del Yo en toda su radicalidad. Desde una perspectiva cósmica la ausencia de contingencia en los cuerpos celestes les hace de una excelencia superior a la humanidad; la razón abstracta tiene la mayor importancia, y en esto, como en tantas otros aspectos, Aristóteles no es tan diferente de Platón.