| 1.
Heráclito.
a)
Heráclito es un filósofo que pertenece a la tradición
de los físicos jonios, aunque su pensamiento se distinguió
por una particular visión de la realidad, al afirmar el carácter
cambiante y dialéctico de todo lo que existe. Nació
y vivió en Éfeso (Jonia, Asia Menor) a finales del
siglo –VI y comienzos del –V . De familia aristocrática,
escribió en forma de aforismos, de contenido nada fácil
de interpretar.
b)
Su concepción dialéctica de la realidad contiene los
siguientes aspectos:
- Todo está
en permanente cambio (panta rey). Hasta entonces los
filósofos habían buscado la permanencia y la estabilidad.
No hay, decía Heráclito, ni nadie puede desearlo,
un mundo estancado. Todo lo que vive, vive por la destrucción
de otras cosas. El fuego vive por la muerte del aire, y el aire
por la del fuego; el agua vive por la muerte de la tierra, y
la tierra por la del agua.
- El cambio
es oposición de contrarios. La ley oculta de la naturaleza
es que todas las cosas viven en pugna, la cual es, por lo tanto
esencia para la vida y por consiguiente buena. Afirmaba en un
snetido metafórico que la guerra es el padre y el
rey de todas las cosas.
- Pero estos
contrarios se necesitan: la realidad es unidad de contrarios.
A pesar del cambio y de la contradicción, existe simultáneamente
una armonía. Heráclito puede ser considerado el
padre del pensamiento dialéctico, y su concepción
podría resumirse en la coexistencia necesaria del conflicto
y la armonía, de la unidad y la pluralidad, de la estabilidad
y el cambio. Esta manera de pensar se pone de manifiesto en
sus aforismos:
Lo que hay en nosotros es siempre uno y lo mismo: vida y
muerte, vigilia y sueño, juventud y vejez, ya que el
cambio del uno da lugar al otro y recíprocamente.
Nos bañamos y no nos bañamos en el mismo río:
somos y no somos. No se puede entrar dos veces en el mismo río.
- El fuego
y el logos: el logos como razón interna, como
equilibrio o proporción; símbolo de la unidad
de los contrarios y del cambio, alma del universo. El arje
para Heráclito sería el fuego. Pero él
no pensaba como los jonios, no creía en una cosmogonía
como Anaximandro, ni que hubiera una sustancia primera que diera
origen a las demás. El mundo siempre fue como es ahora,
y el fuego simboliza sus principales características:
el cambio y el enfrentamiento. El fuego es uno y cambiante a
la vez, y se mantiene por la muerte de otras sustancias. Debajo
del cambio y de la lucha hay un orden, una armonía: el
logos. El logos es como una inteligencia cósmica,
un fuego racional, es algo físico que muestra lo difícil
que resultaba explicar las cosas sin rebasar la noción
de lo material.
2. Parménides.
a)
Parménides nació en Elea, al sur de Italia, a finales
del siglo –VI.
b)
Escribió el llamado Poema de Parménides. Éste
propone dos vías para alcanzar el conocimiento: la vía
de la Verdad, transitada por la razón, y la vía de
la Opinión o de la apariencia, que es la propia de los sentidos.
El conocimiento verdadero sólo se puede alcanzar mediante
la razón, siendo los sentidos una fuente de conocimientos
aparentes y engañosos. Seguramente es el primer filósofo
que propuso la regla básica del pensamiento lógico,
llamado principio lógico de identidad y de no contradicción.
Este consiste en afirmar que no podemos pensar que una cosa es algo
y al mismo tiempo es lo contrario. Si pensamos de esta forma caemos
en una contradicción lógica. Pero Pármenides
no se refería exclusivamente al orden del pensamiento lógico
cuando decía que el Ser es, y el no Ser no es (el Ser
no puede ser y a la vez no ser); éste era también
el atributo fundamental del ser en general. Fiel a aquella distinción,
realizada en su poema, entre la vía de la verdad (la razón)
y la vía del error (los sentidos), sólo existirá
realmente aquello que se somete a las reglas del pensamiento lógico,
lo demás será puro engaño sensorial. Esto le
llevará a afirmar los siguientes atributos del Ser.
d)
Atributos del Ser:
- Eterno:
el Ser debe ser eterno, porque si no lo fuera tendría
un comienzo, y antes de este comienzo existiría el no
ser, y decir que existe (es) el no ser es una contradicción.
Atención que en Parménides, y en la mentalidad
griega en general, la infinitud siempre es temporal (eternidad),
nunca es espacial; puesto que la infinitud espacial o ausencia
de límites es la ausencia de forma, la deformidad o el
caos. Por ello, seguramente Parménides concebía
al cosmos como eterno y de forma esférica.
- Continuo:
el Ser debe ser absolutamente continuo o compacto, porque lo
contrario sería admitir la existencia de espacios vacíos,
es decir de algo que no es.
- Único:
si el Ser fuera plural cada cosa es diferente porque precisamente
no es lo que son las demás cosas. Nuevamente nos veríamos
obligados a admitir el no ser. Para Parménides la variedad
de este mundo cambiante debe ser una ilusión de los sentidos,
no algo que realmente exista.
- Inmóvil.
Este es un atributo del Ser que se desprende de los dos atributos
anteriores, la continuidad y la unicidad. Para que haya movimiento
debe haber espacios vacíos, y esto desde el punto de
vista lógico no es posible.
La
afirmación de estos atributos del Ser como propiedades de
lo que realmente existe, visto desde hoy, contraviene al sentido
común. Sin embargo, es necesario, para comprender el sentido
y la importancia de la filosofía de Parménides que
hagamos un esfuerzo por comprender las limitaciones del pensamiento
de su época en general.
c)
El pensamiento de Parménides significó una crítica
a los filósofos jonios. Para los jonios el mundo estaba formado
por una sustancia primera y única, que luego fue transformándose
en todas las demás sustancias. Parménides les cuestionaba
¿cómo puede una cosa transformarse en otras cosas
diferentes, es decir, convertirse en lo que no es? Lo que es no
puede no ser algo, porque no ser es sencillamente dejar de existir.
e) Pero sobre todo, tradicionalmente se suele oponer el pensamiento
de Parménides al de Heráclito. El primero por defender
la inmutabilidad del Ser, y el segundo el caracter cambiante de
lo real. Esta oposición no es del todo adecuada, a pesar
de que, evidentemente, son formas de pensar radicalmente diferentes.
No obstante, no se puede descuidar el hecho de que Heráclito
afirma el cambio pero también la unidad armónica de
todo lo que existe. Si se quiere comparar a ambos autores quizá
se podría resumir diciendo que mientras Heráclito
tiene una concepción dialéctica del
cambio, Parménides postula una concepción lógica
del ser.
f)
Importancia y limitaciones. Si algo debemos reconocerle a Parménides
es que inició a los griegos en la senda del pensamiento abstracto,
hizo trabajar a la mente sin referencia a los hechos externos, y
exaltó sus resultados por encima de los de la percepción
sensible. Separó el conocimiento racional (vía de
la verdad) del conocimiento sensible (pseudo conocimiento, mera
opinión). Es cierto que condujo a la filosofía griega
a un cierto callejón sin salida; pero el esfuerzo por salir
de éste produjo, en gran medida, los desarrollos intelectuales
de los filósofos pluralistas posteriores, y las importantísimas
construcciones intelectuales de los dos grandes maestros de la filosofía
clásica: Platón y Aristóteles. Entre las limitaciones
del pensamiento de Parménides se puede mencionar:
- Una identidad
total entre el ser y el pensar: las reglas lógicas del
pensamiento son aplicadas a la descripción del ser. Por
lo tanto en la realidad no puede existir ni el cambio ni la
contradicción.
- No distinción
entre el significado existencial del verbo ser, de su significado
copulativo. Afirmar: la semilla es (existe), y la semilla no
es un árbol, es afirmar que la semilla es y no es, y
para Parménides esto es una contradicción. Por
esta razón el ser no puede ser plural, no pueden haber
objetos o sustancias diferentes, el ser debe ser necesariamente
único.
- Para Parménides
afirmar que la semilla se convierta en árbol significaría
reconocer que del no ser puede resultar el ser. Por lo tanto
el ser no puede cambiar, debe ser necesariamente estable.
Habrá que esperar hasta Aristóteles para resolver
definitivamente este problema. Si sustituimos el árbol
por una piedra, Parménides tiene razón: la semilla
no es una piedra ni puede convertirse jamás en una piedra.
Sin embargo, para Aristóteles, no es igual el no
ser árbol de la piedra y el no ser árbol
de la semilla. El primero es un “no ser absoluto”,
el segundo es un “no ser relativo” o “ser
potencial”. En el ser de la semilla ya se halla la capacidad
de convertirse en árbol. Para Aristóteles el cambio
ya no sería el paso del no ser al ser (tal como afirmaba
y cuestionaba Parménides) sino el paso del ser posible
o potencial al ser en acto.
3.
Los pluralistas. (siglo –V)
Los
filósofos pluralistas, también llamados atomistas
por proponer la existencia de una pluralidad de primeros principios,
desarrollaron su pensamiento durantel el siglo -V. Después
de Parménides ya no era posible sostener la idea de los físicos
jonios de que la diversidad de sustancias que componen el mundo
provienen de un único y primer principio que se iría
transformando en todo lo demás. Ahora el reto de los pluralistas
era encontrar la manera de mantener las propiedades del ser parmenídeo
y no caer en la contradicción de los jonios (que una sustancia
determinada pueda dar lugar a muchas otras diferentes); pero al
mismo tiempo ser capaces dar cuenta de la pluralidad y el cambio,
es decir del mundo de las sensaciones y el sentido común.
En general, la manera de responder a este problema consisitió
en admitir la existencia de una pluralidad de primeros principios
que presentasen los atributos del ser parmenídeo (salvo el
de la unicidad), y luego explicar el cambio y la diversidad por
las combinaciones cuantitativas, es decir por la proporción
de los elementos que se combinan.
a)
Empédocles:
Se dice que fue discípulo de Parménides. Por vivir
en el mundo griego occidental participaba del ambiente pitagórico,
escuela dominante en la Magna Grecia (sur de italia), caracterizada
por su tendencia al misticismo y al pensamiento mágico, y
a entender la realidad como resultado de combinaciones matemáticas.
Como un verdadero pitagórico daba gran importancia a la proporción.
Decía, por ejemplo, que los huesos estaban compuestos de
dos partes de tierra, dos de agua y cuatro de fuego.
El cambio como tal no existe. Lo que percibimos como fenómenos
cambiantes nos son más que combinaciones en diferentes proporciones
de los cuatro elementos de lo que todo está compuesto o raíces:
tierra, aire, fuego y agua. Estas combinaciones se producen por
el efecto de dos fuerzas, el amor (filia) que une, y el odio (neikos)
que separa.
Resuelve la cuestión del movimiento afirmando que éste
no necesita del espacio vacío, sino que los objetos se mueven
en el ser como los peces en el agua: desplazan las sustancias que
se vuelven a juntar a su paso sin dejar de estar en contacto con
el móvil.
Empédocle tiene una visión cíclica del tiempo,
frecuente en el pensamiento de la época. La historia del
mundo se sucede en cuatro períodos: 1º período,
unidad de los cuatro elementos por el amor; 2º período,
separación por el odio (actual); 3º, separación
total; 4º, retorno a la unidad.
b)
Anaxágoras:
Anaxágora
propone la existencia de Infinitos primeros principios llamados
homeomerías o semillas. Cada una de ellas contiene
una parte de todas las sustancias. Esta peculiaridad de las sustancias
se resume en la frase: Todo está en todo. Cada homeomería
es expresión del orden total del cosmos. Este orden
se despliega gracias a una fuerza o inteligencia ordenadora llamada
nous. Anaxágoras sería el primer filósofo
en proponer una visión dualista de la realidad al sugerir
la existencia de dos tipos de sustancias radicalmente diferentes:
una de tipo espiritual (el nous) y otra material (compuesta
por la combinación de homeomerías).
e)
Leucipo y Demócrito:
Leucipo
es un figura vaga y oscura. Se sabe mucho más de Demócrito
y de sus escritos. Átomos y vacío: ser y no ser. Modelo
mecanicista de la Naturaleza: no hay plan ni finalidad, el Universo
es el resultado del azar. Concepción materialista y mecanicista:
- Existencia
de átomos: pequeñas partículas, que no
pueden ser captadas por los sentidos. Son indivisibles. Chocan
y se rechazan entre sí en un movimiento incesante.
- Existencia
del vacío. Les permite prescindir de un principio que
explique el movimiento (materialismo). Las partículas
se mueven como las motas de polvo que vemos flotar a través
de un rayo de luz, y se combinan por azar.
- Las cosas
duras lo son porque sus átomos están apretadamente
agrupados. las blandas están formadas de átomos
más separados entre sí y, por lo tanto, ofrecen
menos resistencia al tacto. En cuanto al gusto, las cosas dulces
están formadas de átomos lisos, mientras que los
sabores agrios y amargos son producidos por átomos ganchudos
o aguzados que producen pequeñas escoriaciones en la
lengua. Los colores se explicaban por las diversas posiciones
de los átomos que forman la superficie de los objetos,
devolviendo de distinta manera la luz que cae sobre ellos. La
luz está formada a su vez por átomos pequeñísimos
y sutiles que se mueven rápidamente. Los átomos
más sutiles y más perfectamente esféricos
y, por consiguiente, más movibles y volátiles,
forman las almas de los animales y de los hombres.
- Demócrito
propuso una concepción materialista y mecanicista de
la Naturaleza. El mundo responde a un modelo mecánico,
en el que no hay finalidad ni plan alguno, y todo es el resultado
del azar. Con esta manera de pensar Demócrito se adelanta
a las ideas de su época. Después de este filósofo
sólo veremos una concepción mecanicisa del universo
en las ideas de Epicuro, durante el período helenístico
del S. -IIII, y mucho después, en el S. XVII, durante
la Revolución Científica.
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