Eran sobre las nueve y media aproximadamente de un viernes, un día
tranquilo para mi porque no tenia que hacer nada especial, tan solo
dejarme llevar por el tiempo. Mi madre me dijo que fuésemos
a casa de mis abuelos que está al lado de la playa. Cuando
llegamos, mi abuelo, un hombre de aspecto joven, me dijo que saliese
a la terraza, un lugar donde nos reuníamos para jugar y en
raras ocasiones hablar. El cielo estaba oscurecido y tan sólo
se escuchaba el ruido de los aviones, lo recuerdo como si fuera
ayer. Muchas veces, nos juntábamos todos los vecinos para
charlar, pero aquella noche fue muy especial para mi, fue mágica,
y aunque no sabia muy bien el significado de esta palabra ya que
tan solo tenia 7 años, podía sentirlo. Aquella situación
no se daba muy a menudo, pero me entusiasmaba hablar con mi abuelo
porque era una caja de sorpresas, sabia muchísimas cosas.
Me preguntó sin tapujos ni introducciones:
- Carlos, ¿ has oído hablar alguna vez de la filosofía
?
Yo contesté que no, pero aquella palabra me parecía
interesante y cada vez tenia más y más ganas de saber
lo que era la filosofía, de donde provenía:
- Abuelo, ¿ me puedes explicar que es la filosofía
? - le pregunté.
Mi abuelo Tanin me dijo:
- ¿ Nunca te has preguntado de donde venimos ? ¿ Y
a dónde vamos ?
¿ Y que somos ?
Esa serie de preguntas me dejaron perplejo, puesto que nunca me
las había llegado a plantear y rompieron todos mis esquemas
de la realidad por completo. No pasó ni un momento para preguntarle
por la respuesta a todas estas preguntas, pero él me dijo
que ni él ni nadie las sabe, que simplemente son preguntas
a las que tenemos que buscar explicación mediante estudios
o creencias. Me habló de la teoría del Big Bang, haciendo
una comparación con unas canicas que encontró, pero
dada mi corta edad no podía asimilar todos aquellos conceptos.
De repente escuché el ruido de mi abuela, que salía
del piso y murmuró a mi abuelo en voz baja:
- No le cuentes tantas cosas Tanin, que sólo tiene 7 añitos
y se me acercó bruscamente y me miró a los ojos y
me dijo:
- Hijo ( así me llamaba ella ), la única razón
por la que estamos aquí es porque Dios nos ha dado la opción
de ser buenos y obrar bien en la vida.
Mi abuelo quiso imponer sus propias leyes y aprovechó que
mi abuela marchaba para seguir contándome esta increíble
pero a la vez fascinante historia...así que me dijo ( como
si de un experto se tratase )
- ¿ Sabias que el universo está en continua expansión
?
- No yayo, pero este tema es muy divertido, sigue explicando. –
contesté con ansias de saber todo lo posible del mundo de
la filosofía.
- Pues mira, cuanto más lejos están las galaxias entre
si, más se expanden, es una teoría de un hombre llamado
Edwin P. Hubble...
Aquella conversación se alargó muchísimo y
la noche fue mostrando su cara más bella. Las estrellas se
acercaban más y más a mi, como si pudiese tocarlas
con mis propios dedos, todo aquello parecía irreal.
La mañana siguiente me desperté sudando y exaltado,
noté que alguien quiso decirme algo...Escuché el ruido
de la puerta, era mi abuela que entró como si de un rayo
de luz se tratase...Su rostro estaba lleno de lágrimas, algo
había pasado. Pero yo ya lo sabia:
- El abuelo ha muerto – le dije con la voz entrecortada.
- ¿ Como lo has sabido hijo ?
- Las estrellas me lo han dicho.
Carlos Vilaclara
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