Noche de evolución


 

 


La noche engullía la ciudad en una oscuridad negra, solamente iluminada por los faroles encendidos de las calles. Caía una lluvia ligera que empapaba todo lo que había en la calle. Apenas había gente paseando por la calle, ya era muy de noche. En las casas podían verse las luces encendidas, signo de que era la hora de la cena.
Una sombra apareció de repente por una esquina de la calle. Iba vestida con ropajes negros, invisibles en la noche. Andaba muy rápido calle arriba, con destino a una gran mansión al final de la calle.
Al llegar a la puerta de la casa, llamó a la puerta, y esperó. Un viejo mayordomo le abrió la puerta, y éste misterioso personaje entró en la casa.

-Señor, el invitado ya ha llegado- dijo el mayordomo a su amo.
-Gracias Will- respondió John, el amo de la casa. El señor John Tresky era un tipo muy estrafalario, con unas pintas muy grotescas. Vestía de rojo, con un sombrero negro de ala bastante grande- Siéntese Charles, póngase cómodo.

El encapuchado se descubrió la capa y el sombrero. Era Charles Darwin, el biólogo que desafiaba a Nuestro Señor Dios. Sus recientes estudios lo habían tachado como una persona hereje para los componentes de la iglesia, cosa que produjo que mucha gente le insultara e incluso le llegaran a amenazar de muerte.

-Porque me ha hecho llamar a estas horas de la noche, Sir Tresky?-dijo Darwin a nuestro estrafalario personaje.
-Verá, señor Darwin. Nuestra sociedad cree que debería censurar su obra.
-¿Mi obra?
-Si Darwin, su obra. Su famosa y polémica obra El origen de las especies.
-Pero, ¿Por qué?
-Creo que no lo ha entendido, señor Darwin. Todo lo que dice en su libro es falso!!! ¿Cómo puede decir que el ser humano proviene de un ser tan primitivo como es el mono?
-Porque….
-No hay ningún porque, señor Darwin. No es posible, es algo anormal. Todo el mundo sabe que el ser humano fue creado por Nuestro Señor Dios. Como indica la teoría del creacionismo, el ser humano fue creado por Dios, a su imagen y semejanza, no fue producto de una evolución de unos monos, como indica usted.
-Sir Tresky, hay algo que debería saber. ¿Usted ha visto alguna vez a un mono? ¿Me podría explicar como puede ser que un mono sea tan semejante a un ser humano? Y no lo solo un mono, sino también un orangután, un gorila…
-Aparte de eso, Dios creo a todas las especies, señor Darwin. Es normal que haya semejanza entre las especies. Dios tomó un modelo y fue cambiando las características de cada una de las especies, hasta crearlas igual que son ahora.
-Eso es producto….
-Silencio!!!-dijo un segundo hombre que estaba sentando en una butaca forrada de cuero.- Todas sus teorías son teorías sin valor, señor Darwin!!!

Darwin miro a este personaje, y rápidamente lo identificó. Era el arzobispo de la ciudad de Londres, Philip Northeslaing. Era uno de los muchos que tenia en contra de su teoría de la evolución.

-Señor Darwin, como representante de la Iglesia, no puedo tolerar que difumine estos pensamientos entre la población de este mundo. Por eso le hemos reunido aquí, para que censure sus propios comentarios antirreligiosos- dijo Philip con un tono muy perseverante.
-No-respondió Darwin.
-¿Cómo?-se extrañó el arzobispo.
-He dicho que no. Mi teoría es verdadera, lo he comprobado con mis propios ojos. Nuestras extremidades son casi idénticas a la de los monos. Su colocación de la pelvis, su cabeza…Todo es similar al ser humano. Incluso se manifiesta una inteligencia en estos primates.
-Esto es intolerable!!!
-No, lo intolerable es lo que hacen ustedes. Desde hace mucho tiempo la religión ha sido el bálsamo de los fieles. Pero esto se acabó. Con mi teoría de la evolución demostrare que los monos evolucionaron hasta el ser humano por medio de selecciones naturales del medio ambiente.
-¿Selecciones naturales?- dijo Philip- Explíquese Darwin.
-Si, señor Philip, selecciones naturales. Porque el mono primitivo evolucionó hasta el ser humano por el medio ambiente. Al estar en duras condiciones, los simios debían adaptarse a la naturaleza. Por eso solo sobrevivían los más fuertes, los más aptos para la naturaleza. A raíz de ir adaptándose, los simios evolucionaban, consiguiendo más inteligencia, más destreza, mayor movilidad… Hasta evolucionar a un modelo parecido al actual.
-Paparruchas, señor Darwin. Mentiras, calumnias, como lo quiera llamar, pero todo eso es falso, y nadie en este mundo le creerá.-dijo Sir Tresky, que había estado escuchando la conversación muy atento.
-¿Nadie? Yo no estaría tan seguro. ¿Qué hay de los científicos, y de los intelectuales? ¿De verdad creerá que creen que Dios fue el Creador? Señores, la ciencia avanza, y con ella avanza la evolución, que apunta hacia cotas más altas. La ciencia es el futuro. Si no me creen, salgan a la calle. Hace 50 años nadie podría haber imaginado tanta tecnología como la que hay ahora. Calles empedradas, vidrios, productos químicos… Hasta hay colectores de agua por toda la ciudad!!! ¿Y ustedes aún creen que todo esto viene dado por El Creador? En serio, a veces pienso que gente como ustedes son gente estúpida, sin metas en la vida, aferradas a creencias sin sentido.
-¿Esta insinuando que Dios es un fraude?- dijo el arzobispo.
- No lo estoy insinuando, lo estoy afirmando.

Un gran silencio invadió la sala durante un rato. El arzobispo y Sir Tresky habían salido de la sala para meditar. Darwin estaba solo sentando en el gran sofá de la estancia. Pero no estaba solo, sino que Will, el mayordomo, también estaba presente. Al fin se decidió por hablar:

-Señor Darwin, ¿Todo lo que ha dicho era verdad?
-Si, mi querido mayordomo, todo lo que he dicho era cierto. Pero que mas da, si la gente de este mundo no quiere saber el origen de su especie, solamente vivir en una gran mentira como es creer en Dios.
-Señor, yo le creo- respondió Will. Darwin quedó perplejo.- He visto esos monos de los que usted ha hablado, y, sinceramente, son muy parecidos a nosotros. He estado reflexionando, y creo que debería ignorar a este par de ineptos burgueses y no censurar su obra, sino darla a conocer al pueblo. La gente ya esta harta de la Iglesia, créame, y gente como usted será una ayuda para salir de esta gran mentira.
-Señor Will, sus palabras me halagan, pero creo que el mundo todavía no esta preparado para soportar que de un día para otro las cosas cambien. Mi obra la publiqué para que gente como usted la leyera y se diera cuenta de la gran mentira que el mundo vive, y para que los científicos tuvieran una base para estudiar el origen de la vida y el del ser humano. Y ahora si me permite, me marcho a casa. Estos dos personajes de aquí creen en su Dios, y nada les hará cambiar. Muchas gracias por su comentario, señor Will,y que pase una buena noche.
-Le acompaño hacia la puerta- dijo Will, con una sonrisa en la boca.


Darwin se colocó la capa y el sombrero, y salió de la gran mansión. En un momento, su cuerpo se perdió en la oscuridad de la noche.
La luna brillaba en el cielo resplandeciente. Había dejado de llover. Esa noche, el 24 de marzo de 1865, la historia del mundo y la ciencia habían tomado otro rumbo, el rumbo de la evolución, un rumbo hacia el futuro.

Dani García Leiva
B-11 1/2/2005