Razas y Etnias


 

 


Era un día como otro cualquiera, la misma monotonía de las clases, el mismo agobio, todo igual. Pero por fin sonó el timbre, ese ruido, que para mi y muchos otros, significaba descanso, tertulia y llenar un poco el estómago.
Nos reuníamos en la hora del patio cuatro chicas de clase. Susana, es buena chica, pero demasiado intolerante y de ideas demasiado fijas. Ana es mi mejor amiga, sabe escuchar. Paola es colombiana y es la más parlanchina. Y yo, Maite, sencilla y curiosa.

Estábamos sentadas en el mismo sitio de siempre, cuando a Susana, se le ocurrió decir, referiéndose a un grupito de ecuatorianos que estaban enfrente nuestro :

- Miradlos, son tan escandalosos, tan vagos, no hay ni uno que se salve, deberían estar en su país y no en el mío, nos están invadiendo – dijo mientras les miraba con cara de desprecio.

- Son tan escandalosos y tan vagos como tú y como yo – dijo Ana intentando dar por acabado el tema.

- ¿Por qué piensas así? ¿Acaso todos los extranjeros son malos? ¿Acaso los españoles son mejores? Están compuestos de huesos, músculos y piel, como todos los humanos, no por ser de un sitio o de otro vas a ser mejor o peor persona – argumentó Paola ofendida.

- Tiene razón, por muy mal que lo hayas pasado con aquel chico argentino con el que saliste, no puedes meter a todos los inmigrantes en el mismo saco. Hay extranjeros delincuentes, pero también los de aquí lo son, y no puedes juzgar a todos por una mala experiencia de la vida - comenté yo para hacerla entrar en razón.

Se hizo un enorme silencio en el grupo, todas pudimos contemplar como Susana pensaba en qué decir, no tenia ningún tipo de excusa para darnos porque sabia que teníamos razón. Pero con rabia contenida gritó:

- ¿ Me vais a decir que vosotras no sois nada racistas? ¿Me negaréis que cuando vino nuevo a clase aquel niño marroquí no le discriminó nadie? Siempre que alguien hace un comentario como el mío todo el mundo salta sobre el cuando ellos son iguales. Todo el mundo es racista, pero hay gente que lo puede controlar más que otra. Sin querer, cuando algo te sale mal con alguien se generaliza involuntariamente.

- En eso último estoy de acuerdo, cuando sales con varios chicos y todos salen mal, se suele decir “todos los hombres son iguales” – comenté centrándome en esta ultima frase.

- Además yo creo que la raza superior es la blanca, siempre a dominado por encima de las otras- dijo Susana mirando a Paola.

Paola no podía creer lo que estaba escuchando, su amiga estaba diciendo discretamente que era superior que ella. Y entonces no pudo resistir decir en tono más elevado lo siguiente:

- ¿Raza? Que pasa, que los colombianos somos perros ¿no? Para que lo sepas, te guste o no, yo y tú construimos una misma raza. Es decir, un indio, un marroquí, un colombiano, un estadounidense y un español construyen la misma raza, la raza humana. No confundas eso, yo tengo otros rasgos físicos debidos a mi procedencia, en mi caso Colombia. Tengo otra cultura diferente a la tuya, otro idioma, otras costumbres, en fin, pertenezco a otra etnia diferente a la tuya. Pero yo no soy de otra raza, yo soy de la misma que tu: la raza humana.

Sonó el timbre, obligándonos a volver a clase, aquellas ultimas palabras de Paola nos hizo reflexionar, no sólo a Susana, a mi también. Verdaderamente no había nada erróneo en su explicación y aquello me hizo darme cuenta de toda la marginación que soporta la gente extranjera y cómo hablamos sin darnos cuenta que todos somos humanos, somos diferentes pero somos iguales.

Mertixell Pedro Moreno