Un/a
alumno/a está siendo maltratado/a cuando está expuesto/a,
repetidamente y a lo largo del tiempo, a acciones negativas por parte
de uno o más estudiantes.
El
maltracto entre alumnos tiene cinco características:
1.
La agresión puede ser física, verbal o relacional.
2.
Existe un desequilibrio (abuso) de poder.
3.
No hay provocación previa por parte de la víctima.
4.
Se trata de incidentes repedos a lo largo de un período de
tiempo.
5.
Existe intencionalidad por parte del agresor o agresores.
Dan
Olweus, el primer investigador que estudia el tema define el bullying
como una conducta de persecución física y/o psicológica
que realiza un alumn@ contra otr@, al que escoge como víctima
de repetidos ataques. Esta acción, negativa y intencionada,
sitúa la víctima en una posición de la que difícilmente
puede salir por sus propios medios. La continuidad de estas relaciones
provoca en las víctimas efectos claramente negativos: ansiedad,
descenso de la autoestima, y cuadros depresivos, que dificultan su
integración en el medio escolar y el desarrollo normal de los
aprendizajes.
No se trata de conductas organizadas o espontaneas donde se busca
el mal mutuo ni actos de vandalismo que se pueden manifestar abiertamente
en el entorno escolar.
Es un tipo de violencia difícil de identificar, que se manifiesta
bajo la superfície de las relacions observables en la escuela.
Oculta casi siempre para los adultos, pero bien conocida por el alumnado.
Supone
una vulneración de los derechos fundamentales del alumno: derecho
a no estar sometido a la humillación intencional y repetida
y a estar seguro, tanto en la escuela como en todo ámbito social.